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La isla a mediodía

Carla acababa de escribirle que había decidido no tener el niño, y Marini le envió dos sueldos y pensó que el resto no le alcanzaría para las vacaciones. Carla aceptó el dinero y le hizo saber por una amiga que probablemente se casaría con el dentista de Treviso. Todo tenía tan poca importancia a mediodía, los lunes y los jueves y los sábados (dos veces por mes, el domingo).
Con el tiempo fue dándose cuenta de que Felisa era la única que lo comprendía un poco; había un acuerdo tácito para que ella se ocupara del pasaje a mediodía, apenas él se instalaba junto a la ventanilla de la cola. La isla era visible unos pocos minutos, pero el aire estaba siempre tan limpio y el mar la recortaba con una crueldad tan minuciosa que los más pequeños detalles se iban ajustando implacables al recuerdo del pasaje anterior: la mancha verde del promontorio del norte, las casas plomizas, las redes secándose en la arena. Cuando faltaban las redes Marini lo sentía como un empobrecimiento, casi un insulto. Pensó en filmar el paso de la isla, para repetir la imagen en el hotel, pero prefirió ahorrar el dinero de la cámara ya que apenas le faltaba un mes para las vacaciones.

Vendrán las lluvias suaves

Las nueve. Las camas calentaron sus circuitos ocultos, porque las noches eran frías en esa zona.
Las nueve y cinco. Habló una voz desde el cielo raso del estudio: Señora Mc Clellan, ¿qué poema desea esta noche?
La casa estaba en silencio.
La voz dijo por fin:
Ya que usted no expresa su preferencia, elegiré un poema al azar. Comenzó a oírse una suave música de fondo. Sara Teasdale. Según recuerdo, su favorito…
Vendrán las lluvias suaves y el olor a tierra
Y el leve ruido del vuelo de las golondrinas
El canto nocturno de los sapos en los charcos
La trémula blancura del ciruelo silvestre
Los ruiseñores con sus plumas de fuego
Silbando sus caprichos en la alambrada
Y ninguno sabrá si hay guerra
Ni le importará el final, cuando termine
A nadie le importaría, ni al pájaro ni al árbol,
Si desapareciera la humanidad
Ni la primavera, al despertar al alba,
Se enteraría de que ya no estamos.
El fuego ardía en la chimenea de piedra y el cigarro cayó en un montículo de ceniza en el cenicero. Los sillones vacíos se miraban entre las paredes silenciosas, y sonaba la música.
A las diez la casa comenzó a apagarse.
Soplaba el viento. Una rama caída de un árbol golpeó contra la ventana de la cocina. Un frasco de solvente se hizo añicos sobre la cocina. ¡La habitación ardió en un instante!
¡Fuego! gritó una voz. Se encendieron las luces de la casa, las bombas de agua de los cielos rasos comenzaron a funcionar. Pero el solvente se extendió sobre el linóleo, lamiendo, devorando, bajo la puerta de la cocina, mientras las voces continuaban gritando al unísono: ¡Fuego, fuego, fuego!
[...]
Hoy es 5 de agosto de 2026, hoy es 5 de agosto de 2026, hoy es…

8 - Tao Te Ching

La bondad suprema es como el agua,
que todo lo nutre sin pretenderlo.
Se contenta con los lugares inferiores que la
gente desdeña,
Por eso es como el Tao.

Al morar, vive cerca del suelo.
Al pensar, mantente en lo simple.
En el conflicto, sé considerado y generoso.
Al gobernar, no intentes controlar.
Al trabajar, haz lo que disfrutes.
En la vida familiar, permanece plenamente
presente.

Cuando te contentes con ser simplemente tú
mismo,
y no te compares ni compitas, todos te respetarán.

¿Cantará el polvo tus alabanzas?

—Señor, la última vez que los vi, se estaban preparando para una gran guerra.
—Sus iniquidades eran increíbles —dijo Jehová—. ¿Cuáles eran las naciones de quienes preparaban la guerra?
El segundo ángel respondió:
—Señor, se llamaban Inglaterra, Rusia, China y América.
—Vayamos entonces a Inglaterra.
Al otro lado del valle seco que había sido el Canal, la isla era una meseta de piedra, desmoronada y desolada. Por todas partes las rocas eran frágiles y carecían de fuerza. Y Dios se enfureció, y clamó:
—¡Que hablen las piedras!
Entonces las rocas grises brotaron en polvo, dejando al descubierto cavernas y túneles, como las cámaras de un hormiguero vacío. Y en algunos lugares brilló el metal reluciente, dispuesto en madejas gráciles pero sin diseño alguno, como si el metal se hubiera fundido y corrido como agua.
Los ángeles murmuraron; pero Dios dijo:
—Esperad. Esto no es todo.
Ordenó de nuevo:
—¡Hablad!
Y las rocas se alzaron una vez más, para dejar al descubierto una cámara aún más profunda. Y en silencio, Dios y los ángeles permanecieron de pie en círculo alrededor del pozo, inclinándose para ver qué formas brillaban allí abajo.
En la pared de aquella cámara más baja, alguien había cincelado una hilera de letras. Y cuando la máquina de esa cámara fue destruida, el metal incandescente se había rociado y había llenado las letras de la pared, de modo que ahora brillaban como plata en la oscuridad.
Y Dios leyó las palabras:
«ESTUVIMOS AQUÍ. ¿DÓNDE ESTABAS TÚ?»

La historia de tu vida

el Libro del Tiempo podría existir, siempre y cuando nadie lo pudiera leer: el volumen quedaría alojado en una colección especial, y nadie tiene privilegios para acceder a él. La existencia del libre albedrío significa que no podemos conocer el futuro. Y sabemos que el libre albedrío existe porque tenemos una experiencia directa de su ejercicio. La voluntad es una parte intrínseca de la conciencia. ¿Y si no? ¿Qué pasaría si la experiencia de conocer el futuro cambiara a la persona? ¿Qué pasaría si provocara un sentimiento de urgencia, un sentimiento de obligación para actuar de la manera que ella sabía que lo haría?

El Gato negro

Me sentí desfallecer y, tambaleándome, caí contra la pared opuesta. Durante un instante se detuvieron en los escalones los agentes. El terror los había dejado atónitos. Un momento después, doce brazos robustos atacaron la pared, que cayó a tierra de un golpe. El cadáver, muy desfigurado ya y cubierto de sangre coagulada, apareció, rígido, a los ojos de los circunstantes. Sobre su cabeza, con las rojas fauces dilatadas y llameando el único ojo, se posaba el odioso animal cuya astucia me llevó al asesinato y cuya reveladora voz me entregaba al verdugo. Yo había emparedado al monstruo en la tumba.

Tiempo

It is not that we have a short space of time, but that we waste so much of it. Life is long enough.

Estrellas

There is no easy way to the stars from the earth.

Sabiduría

How terrible is wisdom, when it brings no profit to the wise man.

Poder

The power to love... belongs only to the wise.

Última foto

 Para tomarte una foto noventosa
ponte un vaquero roto
y la campera de cuero de tu padre
gafas oscuras y las manos en los bolsillos
No mires a la cámara
la popularidad no te interesa
Naciste mala y sola
y mala y desolada morirás
La campera de cuero de tu padre
te queda grande
como todos los símbolos
de autoridad o poder
o de cuanto pueda ser noble o respetable
Chica mala
veneno y núcleo de la oscuridad
yérguete con orgullo de monstruo ante la cámara
Nunca habrá una campera a tu medida
porque naciste mala y desolada
y nada de esto está hecho para ti
ni siquiera el lenguaje
ya no intentes hablar
porque si dijeras tus palabras
—tus genuinas palabras—
no serían palabras
serían cuchilladas
que te destrozarían al salir
y te desgarrarían las entrañas
Así que olvídalo
Prepara con orgullo esta última escena
No vuelvas a ser cómplice de nada
porque tú en nada crees
ni has creído jamás
Enciende un cigarrillo
Que no haya en esta foto
ni luz ni movimiento ni color
No sonrías
Vuélvete el corazón de las tinieblas
No le devuelvas al mundo la mirada

El arte de amar

Mother's love is bliss, is peace, it need not be acquired, it need not be deserved. If it is there, it is like a blessing; if it is not there it is as if all the beauty had gone out of life.

Amor

Love is composed of a single soul inhabiting two bodies.

Paz

Nothing can bring you peace but yourself. Nothing can bring you peace but the triumph of principles.

Imaginación

Imagination and fiction make up more than three-quarters of our real lives.

Vivir

How vain it is to sit down to write when you have not stood up to live.

Libre

Others indeed may talk, write, and fight about liberty, and make an outward presence to it, but the free-thinker alone is truly free.

De la felicidad

A benefit should be kept like a buried treasure, only to be dug up in necessity...Nature bids us to do well by all...Wherever there is a human being, we have an opportunity for kindness.

La República

The greatest price of refusing to participate in politics is being governed by your inferiors.

Vida

Life is like a play; it's not the length, but the excellence of the acting that matters.